[Crítica] Baby Driver

Tiempo de lectura: 2 minutos

Título Original: Baby Driver

Dirección: Edgard Wright

Nacionalidad: Reino Unido   Año: 2017

Guión: Edgard Wright

Música: Steven Price

Fotografía: Bill Pope

Duración: 115 minutos

Intérpretes: Ansel Elgort, Lily James, Jamie Foxx, Jon Hamm, Kevin Spacey, Eiza González, Jon Bernthal, Ben VanderMey, Thurman Sewell, Allison King, Lance Palmer, Keith Hudson, Patrick R. Walker, Hudson Meek, Troy Faruk, Jon Spencer, Viviana Chavez y Sky Ferreira.

 

Trailer

 

 

¿Qué ocurre cuando el alumno más aventajado de la clase dirige una heist movie planteada como si fuera un musical? La respuesta a la pregunta es, lo has adivinado, Baby Driver, una película que saca los colores a las demás películas del verano.

 

Como ya demostrara en Shaun of the Dead (2004) Hot Fuzz (2008) y especialmente en la vanguardista Scott Pilgrim contra el mundo (2010), pocos autores contemporáneos conocen tan a fondo las posibilidades del lenguaje cinematográfico como Edgard Wright (¡vaya director dejaste escapar, Marvel!). Y es que para contar una clásica historia de atracos en las que un chico de buen corazón luchará por dejar atrás la vida criminal tras el consabido “último trabajo”, el director hace gala de un sorprendente virtuosismo de montaje, planificación y edición de sonido, amén de un impecable gusto musical.

 

Y es que las práctica totalidad de Baby Driver está narrada, de forma justificada por el argumento,  a ritmo de la música -en este caso, diegética, ya que son las canciones que oye el protagonista durante todo el film- y los efectos de sonido, integrados tan orgánicamente que es imposible no dejarse seducir desde el primer minuto por una obra que es puro ritmo, y ahí están las dos primeras y brillantísimas secuencias de la película para demostrarlo: una espectacular persecución automovilística que haría las delicias de John Frankenheimer, y un plano secuencia que acompaña a los títulos de crédito (y al principio de la película, una auténtica rareza hoy día) que es puro Stanley Donen. En las escenas más románticas los protagonistas se mueven ante la cámara como si de un musical clásico se tratara, mientras que en las set pieces de acción detectamos ecos de los mejores Michael Mann y Kathryn Bigelow. La película más estilosa, fresca y cool que verás en mucho tiempo.

 

Lo mejor: La originalidad y frescura de la propuesta.

Lo peor: El comienzo es tan brillante que la película no vuelve a superar esa cota.

Calificación: (4.5/5)

 

[Crítica] Baby Driver
5(100%) 1 votes

Si te gustó este artículo, también te puede interesar:

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

criticascine

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Diez + uno =