[Crítica] Dunkerke

Título Original: Dunkirk

Dirección: Christopher Nolan

Nacionalidad: Estados Unidos   Año: 2017

Guión: Christopher Nolan

Música: Hans Zimmer

Fotografía: Hoyte Van Hoytema

Duración: 107 minutos

Intérpretes: Fionn Whitehead, Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, Barry Keoghan, , Jack Lowden, Aneurin Barnard, James D’Arcy, Tom Glynn-Carney, Bradley Hall, Damien Bonnard, Jochum ten Haaf, Michel Biel y Harry Styles.

 

Trailer

 

Dunkerke, la última película-evento de Christopher Nolan, es un título que aúna a la perfección tanto los puntos fuertes como las más severas limitaciones del cineasta británico. Esta recreación del acorralamiento aliado de Dunkerke en la Segunda Guerra Mundial (episodio que supuso un fiasco estratégico que pudo significar la victoria alemana) y el posterior rescate de los soldados por una flota civil pretende contar una gran historia bélica a nivel micro, minimalista; y para ello se recurre a tres puntos de vista diferentes (tierra, mar y aire) y a tres líneas temporales: un hora, un día, una semana. En definitiva, Nolan se ha esforzado, una vez más, en hacer complicada una historia muy sencilla.

 

El filme pretende ser una experiencia sensorial e inmersiva que traslade al espectador el miedo colectivo de 400.000 soldados acechados por la muerte, representada por un enemigo que, en todo momento, esta en off. Jamás vemos al ejército enemigo, siendo esta abstracción uno de los incuestionables aciertos de la película. Sin embargo, Nolan no parece confiar demasiado en sus imágenes, irreprochables a nivel técnico y con una preciosa fotografía de Hoyte Van Hoytema, descargando toda la responsabilidad de transmitir tensión y ansiedad en la banda sonora: unos estruendosos efectos sonoros y una enervante música de Hans Zimmer, más cercana al diseño de sonido que a una partitura en el sentido estricto, y que, subrayando la importancia y trascendencia de cada plano, no nos permite un segundo de silencio.

 

Kenneth Branagh, una de las estrellas invitadas en ‘Dunkerke’.

 

Narrativamente hablando, la primera media hora, sin apenas diálogos ni casi contexto, es brillante, ya que seguimos a unos de los soldados en su huida por la supervivencia, acaso la única conexión que sentimos con alguno de los personajes. Superado este estimulante tramo inicial, la película entra en un tedioso bucle en el que las tres líneas temporales sólo sirven para crear confusión, ya que vemos los mismos eventos hasta tres veces.

 

Como ya es seña de su autor, Nolan apuesta en Dunkerke por la absoluta frialdad y asepsia, una decisión creativa muy válida si no fuera porque él mismo la traiciona en diversos momentos de la película, buscando el sentimentalismo más barato, una vez más a golpe de Zimmer. También hay que destacar lo pobremente que está todo mostrado, resultando difícil de creer que esta película haya costado 150 millones de dólares. En ningún momento nos creemos que haya 400.000 soldados asediados por los alemanes; todo lo que vemos son playas casi vacías con algunas filas de soldados (que más que sufrir por su vida parecen que estén esperando el autobús), aviones contados con los dedos de la mano y un barco civil que va al rescate. En la playa de Dunkerke podemos ver edificios que claramente no datan de 1940. Tampoco vemos una gota de sangre durante toda la película. A pesar de la obsesión de Nolan por el “realismo” en el cine (algo de lo que el maestro Hitchcock se reiría a mandíbula batiente), su aversión por el CGI le ha impedido dar a la historia la pátina de epicidad que la historia merecía. Eso sí, los tintes propagandísticos están ahí.

 

Lo mejor: Sus primeros 30 minutos.

Lo peor: Tras la media hora inicial, se acaban las ideas.

Calificación: (3/5)

 

 

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