[Crítica] Spider-Man: Homecoming

Título Original: Spider-Man: HomecomingCrítica de Spiderman Homecoming

Dirección: John Watts

Nacionalidad: Estados Unidos   Año: 2017

Guión: John Francis Daley, Jonathan Goldstein, Christopher Ford, Chris McKenna, Erik Sommers y John Watts, basado en los personajes creados por Steve Ditko y Stan Lee.

Música: Michael Giacchino

Fotografía: Salvatore Totino

Duración: 133 minutos

Intérpretes: Tom Holland, Michael Keaton, Marisa Tomei, Jacob Batalon, Zendaya, Jon Favreau, Tony Revolori, Laura Harrier, Angourie Rice, Kenneth Choi, Michael Barbieri, Logan Marshall-Green, Donald Glover, Tyne Daly, Martin Starr, Hannibal Buress, Abraham Attah, Michael Mando, Bokeem Woodbine, Jona Xiao, Chris Evans, Gwyneth Paltrow, Tiffany Espensen, Garcelle Beauvais, Stan Lee y Robert Downey Jr.

 

Trailer

 

A la tercera fue la vencida. Tras las series de Sam Raimi – que contó con dos primeras entregas más que estimables- y la muy desnortada de Marc Webb, ha tenido que ser John Watts, autor de la curiosa Cop Car (2015), el que recapture la esencia del personaje creado por Steve Ditko y Stan Lee, ahora integrado en el Universo Cinematográfico de Marvel. En Spider-Man: Homecoming no solo vuelve el Peter Parker más fiel a las viñetas, sino que se apuesta felizmente por la comedia teen y el humor más desenfadado. Nuestro amigo y vecino está libre de traumas y la película no se toma demasiado en serio a sí misma. El espíritu de John Hugues impregna el corazón del filme (hasta aquí llega su influencia, a pesar del desprecio crítico que el cineasta sufrió en su momento), homenajeándose de manera brillante y explícita una de las secuencias de Todo en un día (Ferris Bueller’s Day’s Off; John Hughes, 1986).

 

Pero no sólo volvemos a tener al adolescente (ahora millennial y nativo digital, con todo lo que ello conlleva) con los problemas propios de su edad, también se respeta a Spider-Man como el superhéroe urbano, a pie de calle. Un icono de la clase popular que aspira a ser admitido en una liga superior, quizás fuera de su alcance. Un sutil comentario social que siempre estuvo en las viñetas originales.

 

Además de la elección perfecta de casting de Tom Holland (con la edad perfecta para el personaje, tras los treintañeros Tobey Maguire y Andrew Garfield), John Watts se revela como un director con personalidad propia, eficaz tanto en las perfectas set-pieces de acción como en el timing de las secuencias no-superheróicas. Además de los diversos cameos del Marvel Cinematic Universe, la guinda del pastel la pone el carismático Michael Keaton -una elección que propone un divertido juego metacinematográfico-: un villano que, por una vez en el MCU, no es unidimensional, erigiéndose en uno de los mejores antagonistas de la multifranquicia hasta la fecha.

 

Lo mejor: El tono de la película: festivo, ligero y desenfadado.

Lo peor: El enfrentamiento final con el villano, muy de manual.

Calificación: (4/5)

 

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